Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres en la Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujeres en la Historia. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2020

PSICOGENEALOGÍA

Entrevista a la Dra. Anne Ancelin Schützenberger 



Antigua resistente, tanto teórica como mujer de acción, abierta a todas las innovaciones, psicoanalista, analista de grupo – una de las primeras terapeutas que utilizó el psicodrama de Moreno en Francia – y profesora emérita de psicología en la universidad de Niza, donde dirigió durante más de veinte años el Laboratorio de psicología social y clínica, en otro tiempo colega de Jacques Lacan y de Françoise Dolto, se convirtió en una celebridad en el mundo entero cuando, habiendo ya comenzado la segunda mitad de su vida, publicó un libro que iba a convertirse en un best-seller: “¡Ay mis ancestros!”

La psicogenealogía comprende numerosas teorías y escuelas de pensamiento. Pero es, sin duda, a la Dra. Anne Ancelin-Schützenberger a quien debemos el impulso inicial de este enfoque, especialmente en la sociedad francesa. El hecho de trabajar durante mucho tiempo con enfermos aquejados de cáncer – especialmente con la ayuda del método Simonton, que permite reforzar el sistema inmunitario mediante visualizaciones positivas – hizo que empezara a descubrir en sus biografías extraños fenómenos de repetición, que hablaban de un fenómeno de identificación con personas queridas desaparecidas. Fue así como esta terapeuta inventó el método del “genosociograma” – una especie de árbol genealógico muy especial que priorizaba hechos extraordinarios y/o sobrecogedores y acontecimientos que podían causar una conmoción en bien o en mal, enfermedades, nacimientos, accidentes, casamientos, etc, poniendo de relieve, mediante un juego de gráficos, los lazos afectivos mayores. De esta manera, elaboró el concepto de “síndrome de aniversario”.
“Somos menos libres de lo que creemos, dice Anne Ancelin, pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nuestra historia si comprendemos los complejos vínculos que se han tejido en nuestra familia”.
¿Su método? La «Terapia transgeneracional psicogenealógica contextual», cuya misión primera es estrechar el cerco de nuestras «lealtades invisibles» que nos obligan a «pagar las deudas» por nuestros ancestros, lo queramos o no, lo sepamos o no. Como escribe en ¡Ay mis ancestros!: “La vida de cada uno de nosotros es una novela. Vosotros, yo, vivimos prisioneros de una invisible tela de araña de la que también somos uno de los directores. Si enseñáramos a nuestro tercer oído, a nuestro tercer ojo, a comprender mejor, a oír, a ver estas repeticiones y estas coincidencias, la existencia de cada uno de nosotros sería más clara, más sensible a lo que somos, a lo que deberíamos ser.
Usted es psicoanalista, pero cuando recibe a un paciente, se interesa muy poco en su historia individual: le pide que le dé informaciones sobre la vida de sus ancestros. Le hace que escriba fechas. ¿Cómo ha llegado a transformar así el desarrollo de la cura?
En los años setenta, iba a analizar a domicilio a una joven sueca de treinta y cinco años que estaba desahuciada por el cáncer. Los médicos acababan de amputarle una parte del pie y se preparaban, impotentes, a amputar todavía más. Ya que yo era psicoanalista, pedí a esta mujer que dejara libre su mente y me contara todo lo que pasaba por su cabeza. Como ya sabe, este ejercicio habría podido desarrollarse durante diez años. Había el retrato de una mujer joven en la pared del salón. Mi paciente me dijo que se trataba de su madre, muerta de cáncer a la edad de treinta y cinco años. Y bueno, no sé porqué, ese día, esta doble coincidencia de edad y enfermedad me dejó estupefacta. De pronto tuve la impresión de que esta mujer se había programado para caer enferma a la misma edad en que su madre había muerto de cáncer.
 ¿Qué le impedía pensar en la enfermedad como una simple casualidad?, ¿o más bien como una transmisión genética?
Esa es la dificultad que se plantea para todo lo que incumbe al inconsciente, invocar como una causa el azar. En cuanto a la genética, difícilmente podía hacer coincidir las fechas hasta ese punto. Sobre todo porque esta historia me recordó inmediatamente otra… Me acordé de que un día mi hija me había dicho: ”¿Te das cuenta mamá?, eres la mayor de dos niños y el segundo está muerto; papá es el mayor de dos hijos y el segundo está muerto; yo soy la mayor de dos hijos y el segundo está muerto”. Esto había sido una primera conmoción. Esta vez, me dije que iba a verificar con otros pacientes lo que intuía respecto a esta mujer. Les pedí a todos que dibujaran su árbol genealógico y, si era posible, indicaran bajo el nombre de los ancestros los momentos más importantes de la historia familiar. Tuberculosis del abuelo, matrimonio de la madre, accidente de coche del padre. También les pedí que pusieran la edad y la fecha en las que se habían producido tales acontecimientos. Los árboles genealógicos me revelaron repeticiones asombrosas: una familia en la que las mujeres, leucémicas, morían durante tres generaciones en el mes de mayo; una sucesión de cinco generaciones en la que las mujeres se volvían bulímicas a la edad de trece años; una genealogía en la que los hombres eran víctimas de un accidente de coche el día de la primera vuelta a clase de su primer hijo.
¿Cómo pueden explicarse tales repeticiones? ¿Por qué repetimos cosas vividas por nuestros padres o por nuestros ancestros?
Repetir los mismos hechos, fechas o edades que han conformado el drama familiar de nuestros ancestros es para nosotros una manera de honrarlos y de serles leales. Esta lealtad es la que empuja a un estudiante a suspender un examen, con el deseo inconsciente de no estar por encima de su padre socialmente, o a seguir siendo fabricante de instrumentos de música de padre a hijo o, para las mujeres de una misma línea genealógica, casarse a los dieciocho años para dar a luz a tres hijos y, si es posible, niñas…
A veces, esta lealtad sobrepasa los límites de lo verosímil: ¿conoce la historia de la muerte del actor Brandon Lee? Le mataron durante un rodaje porque, desafortunadamente, alguien había dejado olvidada una bala en un revólver que debía estar cargado con balas de fogueo.
Ahora bien, justo veinte años antes de ese accidente, su padre, el famoso Bruce Lee, había muerto en pleno rodaje, de una hemorragia cerebral, durante una escena en la que debía interpretar el papel de un personaje muerto accidentalmente por un revólver que debería haber estado cargado con balas de fogueo.
¡Estamos literalmente impulsados por una poderosa e inconsciente fidelidad a nuestra historia familiar y tenemos una gran dificultad para inventar algo nuevo en la vida! En algunas familias, vemos que se repite el síndrome de aniversario – en forma de enfermedades, muertes, abortos naturales o accidentes – en tres, cuatro, cinco o a veces ocho generaciones. Pero hay una razón más intrincada por la cual repetimos enfermedades, así como accidentes de nuestros ancestros.
Si tomamos cualquier árbol genealógico, vemos que está repleto de muertes violentas y adulterios, de anécdotas secretas, de bastardos y de alcohólicos. Estas son cosas que se ocultan, heridas secretas que no se quieren mostrar.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando, por vergüenza o por conveniencia, no hablamos del incesto, de una muerte sospechosa, de los fallos del abuelo? El silencio que se haga sobre un tío alcohólico, creará una zona de sombra en la memoria de un hijo de la familia, quien para colmar ese vacío y rellenar las lagunas, repetirá en su cuerpo o en su existencia el drama que se le intenta ocultar.
En una palabra, será alcohólico como su tío.
¿Pero esta repetición supone que ese chico sepa algo de esta vergüenza familiar y que haya oído algo sobre su desgraciado tío… verdad?
¡Por supuesto que no! La vergüenza no necesita evocarse en absoluto para pasar la barrera de las generaciones y venir a perturbar un eslabón débil de la familia. Voy a darle un ejemplo de una niña de cuatro años que, en sus pesadillas, se ve perseguida por un monstruo. Se despierta por la noche tosiendo y, cada año, por la misma fecha, su tos degenera en una crisis asmática.
Es el 26 de Abril, me dice la madre. Yo conozco las fechas de la historia de Francia (muchos traumatismos ancestrales encuentran su origen en las persecuciones o en los campos de batalla). El 26 de Abril de 1.915, las tropas alemanas lanzaron por primera vez gas tóxico sobre las líneas francesas. Después, miles de militares franceses de la primera guerra mundial perecieron asfixiados. El hermano del abuelo era uno de esos soldados. Le pido a la niña que dibuje el monstruo que ve en sus pesadillas. Ella dibuja con un lápiz una máscara de gas de la guerra de 1914-1918. Sin embargo nunca había visto una máscara de gas y nunca le habían dicho nada sobre la asfixia del abuelo.
A pesar de todos esos obstáculos, la información pudo pasar. ¿Cómo? Quizá por el hecho de querer evitarlo. El recuerdo del muerto mal enterrado creó en la madre una zona de sombra en la que se ocultó el dolor. Hipótesis: a lo largo de su vida, habrá habido lagunas en la forma de hablar de esta mujer; cada vez que haya encontrado la ocasión de pensar en la brutal muerte de su abuelo (una foto familiar, una imagen de guerra en la televisión), habrá manifestado una conmoción que, sin duda, se habrá expresado primero en la mirada, en la voz o en las actitudes más que en el contenido de las palabras que habría podido quizá intercambiar. Habrá evitado ver cualquier película de guerra… Habrá hablado mal de Bélgica… Habrá tenido miedo del gas…
 ¿Quiere decir que las imágenes, o los secretos de familia, pasan de una generación a otra por telepatía?
No. Por la unidad dual madre-niño. Creo que durante su desarrollo en el útero, el niño sueña como sueña su madre y que todas las imágenes del inconsciente maternal y del co-inconsciente familiar pueden impresionar de esta manera la memoria del niño que va a nacer. Esta hipótesis todavía no ha dado lugar a ninguna exploración científica seria. ¡Sin embargo, nos va en ello la salud!
La fidelidad a nuestros ancestros nos gobernaría… Nuestro inconsciente nos impulsaría a honrarla y, para ello, utilizaría medios sorprendentes: provocar un cáncer, enviarnos bajo las ruedas de un coche. ¿Se podría explicar esto en términos médicos?
En realidad, esta forma de maldición viene de un mecanismo que la medicina conoce cada vez mejor. Toda muerte o idea de muerte provoca en el hombre una depresión. Perder su propia casa o su empleo supone también un duelo. Al entrar en la tristeza del duelo se disminuye la inmunología. Muchas personas piensan de una forma totalmente inconsciente que van a morir a una edad concreta: “Mi madre murió a los treinta y cinco años y yo no sobrepasaré esa edad”, se dice la mujer. A la edad prevista, cae en una depresión que debilita su sistema inmunitario hasta el punto de dar lugar a un cáncer. Es el mismo mecanismo para el accidente de coche: cuando llega la fecha aniversario de un traumatismo olvidado en la familia, alguien puede empezar a arriesgarse de manera insensata y el accidente, evidentemente, se produce. El inconsciente se encarga de todo eso, como si fuera un reloj invisible.
¿Puede evitarse? ¿Se puede salir de la repetición para nacer libremente a la propia historia?
Para curarse de la repetición, primero hay que ser consciente de ella. Recuerde la joven sueca. Cuando la ayudé a darse cuenta de que si sucumbía a su cáncer, no habría ya nadie para poner flores en la tumba de su madre, se operó un cambio radical en su enfermedad. Dejó de tener síntomas, volvió a gozar de más energía y a coger peso, recuperó su trabajo y una vida normal. Si el origen del mal está cerca de la consciencia, visualizar el árbol genealógico y darse cuenta de la repetición, pueden liberar al enfermo del peso de las lealtades familiares inconscientes.
Personalmente, únicamente haciendo que alguien dibuje su árbol genealógico, llego a poner al día en seis horas lo que podía hacer antes en diez años cuando una persona estaba en el diván! Pero veces también sucede que el secreto está tan escondido que la toma de conciencia no da nada. Entonces hay que recurrir al psicodrama. Porque éste ayuda a revivir la emoción de lo que se ocultó y a borrar la tensión que ha podido nacer entre lo que se nos oculta y lo que, de todas maneras, hemos presentido. Hablar, llorar, gritar, golpear, previenen la conversión de la enfermedad psíquica en síntoma somático.Por ello se necesita ponerlo en escena, representarlo. Durante una consulta, puedo invitar a un hombre a tocar la trompeta en un episodio sangriento de la batalla de Sedan, de pie en la alfombra, al lado del diván. Hago que interprete la muerte del bisabuelo en el campo de batalla.
El siglo XX ha sido el siglo de las hecatombes. Por primera vez en nuestra historia, millones de hombres han sido enterrados – a menudo sin sepultura – lejos de su tierra natal y lejos de sus ancestros. ¿Se podría hablar aquí de un enorme malestar transgeneracional en nuestra civilización?
Cuando se sabe que un muerto mal enterrado impide que se pueda realizar debidamente el duelo en la familia, es fácil imaginar que una hecatombe pueda generar un inmenso malestar en nuestra civilización, en efecto. Y no cuento los hijos de los judíos deportados a los campos de concentración que sufren crisis asmáticas, eczemas y violentas jaquecas en las fechas aniversario de la deportación.
Creo que un trabajo terapéutico puede hacerse también a escala de los pueblos y naciones. Cuando un ancestro ha sufrido, es fundamental para la descendencia que su dolor sea reconocido. Fue muy importante para los Armenios ver reconocido recientemente su genocidio por la comunidad internacional, incluso cincuenta años después. Había que matar al fantasma. Y le apuesto a que millones de armenios se han apaciguado en lo más profundo de su ser. Dicho esto, no se necesitan circunstancias tan dramáticas para que el síndrome de repetición deteriore la existencia. Por ejemplo, entre las muchas personas que han venido a mi consulta porque estaban aquejados de trastornos psicosomáticos inexplicables, hay algunos de ellos que tienen pesadillas repetitivas que hacen que suspendan sistemáticamente sus exámenes y tiren por tierra su vida profesional. Pienso en un joven con el que descubrí que desde finales del siglo XIX, catorce de sus primos habían suspendido el bachillerato. Cercamos el origen de este trastorno y finalmente comprobamos que el bisabuelo de este chico había sido expulsado de su casa la víspera del bachillerato porque se había acostado con la criada y ésta se había quedado embarazada. Pues bien, el biznieto llevaba todavía el peso de esta “falta original” cuidadosamente escondida por toda la familia.
¿Cómo explicar la admiración actual por la terapia transgeneracional?
Estamos viviendo un periodo de transformación radical de nuestro entorno y de nuestra manera de pensar, de nuestro ámbito de vida y de su contexto. Muchos terapeutas se encuentran confrontados a casos difíciles que las teorías clásicas no explican o explican mal. Permitir un enraizamiento de la persona en su propia historia forma parte de las soluciones.
¿Puede darnos un ejemplo de deuda en las cuentas familiares?
La deuda más importante de la lealtad familiar es la de cada hijo hacia sus padres por el amor, afecto, fatiga y consideraciones que ha recibido desde su nacimiento hasta el momento en que se hace adulto. La manera de pagar esta deuda es transgeneracional, es decir que lo que hemos recibido de nuestros padres, se lo damos a nuestros hijos, etc. Pero sucede que hay distorsiones malsanas entre los méritos y las deudas. Tomemos un ejemplo clásico: en determinado número de familias, la hija mayor sustenta el papel de madre de los demás niños y a veces de su propia madre que, en ese caso, se hace ayudar, cuidar y apoyar por su hija. Es lo que se llama parentificación. Un niño que tiene que convertirse en padre siendo muy joven, lleva un desequilibrio relación al significativo.
En realidad, es difícil comprender los lazos transgeneracionales, el libro de los méritos y las deudas, porque no hay nada claro. Cada familia tiene su manera de definir la lealtad familiar. Pero el estudio transgeneracional puede aportar otro punto de vista decisivo.
En su trabajo  usted insiste sobre la importancia vital de las “reglas familiares”
Citemos algunas reglas que encontramos a menudo. Existen familias para cuidadores/cuidados: algunos miembros cuidan a otros que están enfermos.También familias en las que la regla es hacer cualquier cosa para que el hijo estudie – el mayor no será el mayor de los hijos sino el primer hijo.
Hay familias en las que se fabrica así un hijo mayor para que se encargue de los negocios familiares. En otras familias, varias generaciones cohabitan sistemáticamente bajo el mismo techo…Cuando se mira un genosociograma, es importante ver bien qué reglas están en vigor y quien las elabora.
Puede ser un abuelo, una abuela, un tío. Cuando comenzamos a percibir bien esas reglas, podemos intentar ayudar a que la familia alcance un mejor funcionamiento en la relación y a que cada uno de sus miembros tenga un mayor equilibro entre deudas y méritos. No siempre es fácil comprender todo cuando se descifra a una familia..
Ud. también se ha interesado en el fracaso escolar que según usted sería a menudo de orden transgeneracional.
En el caso del fracaso escolar, hay que añadir el aspecto socioeconómico de estas lealtades familiares brillantemente analizadas por Vincent de Gauléjac, que me ha abierto bien los ojos.
Él demuestra hasta que punto es difícil para un buen hijo o para una buena hija sobrepasar el nivel de estudios de su padre; por ejemplo, se pondrá enfermo la víspera del examen o tendrá un accidente cuando va al lugar donde se realiza tal examen. Al hacer esto, responde inconscientemente al mensaje doblemente apremiante de su padre (o de su madre): “Haz como yo, pero sobre todo no hagas como yo!” O bien: “Haré cualquier cosa por ti y quiero que triunfes… pero me da un miedo terrible que me sobrepases y nos dejes”. Ahora bien, esos mensajes y actos fallidos datan, la mayoría de las veces, de generaciones precedentes. Ahí también estamos gobernados por la fidelidad a los ancestros aunque sea inconsciente o invisible.
¿Qué queda entonces del libre albedrío?
Todo. Porque se nos ha dado la elección de liberarnos de la repetición para nacer a nuestra propia historia.

Fuente: entrevista publicada en la pagina WEB de Metas Asesoría y Formación.

martes, 12 de marzo de 2013

Nefertari - Reina y esposa amada....




La Gran Esposa Real de Ramses II


Nefertari -Nefertari Merytmut o Mut Nefertari- (1300-1250 a.C.) fue la Gran Esposa Real de Ramsés el Grande. Es una de las reinas egipcias más conocidas junto a Cleopatra, Nefertiti y Hatshepsut. Su tumba, lujosamente decorada, es la mayor y más espectacular del Valle de las Reinas. 

Los orígenes de Nefertari son desconocidos, pero se cree que pertenecía a la nobleza. Mientras ella fue reina su hermano Amenmose ocupó el cargo de alcalde de Tebas.

Nefertari se casó a los trece años con Ramsés, quince años antes de que éste ascendiera al trono, y fue la más importante de sus ocho esposas durante veinte años. Hacia el año 1240 a.C. su importancia parece menguar y sus imágenes al lado del faraón empiezan a escasear. 

Nefertari tuvo al menos cuatro hijos y dos hijas, pero ninguno de ellos ocupó el trono. El heredero de Ramsés fue el príncipe Merneptah, su hijo número 13 engendrado con otra esposa, Isetnofret. Ramsés engendró por lo menos 48 hijos durante su largo reinado-.

Nefertari murió en algún momento del año 25 del reinado de Ramsés, pasando Isetnofret a ocupar el puesto de esposa principal.




Ramsés y Nefertari


Nefertari fue probablemente la única reina egipcia que fue deificada en vida.
Cerca del templo de Ramsés en Abu Simbel se encuentra uno más pequeño dedicado a Nefertari y a la diosa Hathor, algo inusual ya que los templos solían estar dedicados a las deidades, nunca a los mortales. 
Su estatus lo confirma el hecho de que era representada como parte de la comitiva de su marido incluso en los viajes importantes. También se la representaba con un tamaño igual al de Ramsés, lo que indica lo importante que era para el faraón. 



Su importancia se ve reforzada por los escritos que aparecen en unas tablillas pertenecientes a la ciudad hitita de Hattusas, que contienen la correspondencia mantenida por Nefertari con el rey Hattusilis y su esposa Pudukhepa. Ella parece haber sido fundamental en el mantenimiento de la paz entre egipcios e hititas. 


Resulta insólito que un monarca siempre tachado de megalómano y egocéntrico como fue Ramsés II tuviese una debilidad tan clara como la que sentía por Nefertari. No sólo la colmó de honores en vida, sino que además se aseguró de que fuera conocida durante toda la eternidad. En la mayoría de las estatuas en las que aparece Ramsés II suele venir acompañado por Nefertari (aunque de mucho menor tamaño que su marido), y, lo que es más importante, tuvo el inmenso honor de ser deificada en vida, algo impropio de una gran esposa real.




En algunas paredes de la cámara funeraria de Nefertari aparece el poema escrito por Ramsés a su esposa muerta: "mi amor es único, nadie puede rivalizar con ella, porque ella es la mujer más hermosa..." Ramsés se refería a su amada esposa como "la única para la que brilla el sol".
El mejor testimonio del amor de Ramsés II y de Nefertari es el templo más pequeño de los dos que hay en Abu Simbel. Mientras que el mayor estaba dedicado a Amón, Ra-Horajty, Ptah y Ramsés deificado, el menor era exclusivamente de la diosa Hathor, personificada en la figura de Nefertari. Sólo hay que ver la dedicatoria de la entrada de ese bello templo, lleno de imágenes de Nefertari y de sus hijos, para comprobar lo que sentía el faraón por su reina:

[...] Una obra perteneciente por toda la eternidad a la Gran Esposa Real Nefertari-Merienmut, por la que brilla el Sol.




Sin duda, la tumba más célebre del valle es la impresionante tumba de la reina Nefertari, esposa de Ramsés II. Está siglada con el número 66 y nada en el exterior preludia lo que esconde en sus entrañas. Fue descubierta en 1.904 por el italiano Schiaparelli.




Se accede a ella por una curiosa entrada formada por una rampa que conduce a un vestíbulo. Un segundo corredor, también con rampa, a cuyos lados descienden dos escaleras, nos lleva a la Cámara del Sarcófago desde donde se abren otras pequeñas cámaras más. 


La disposición es muy similar a la tumba número 80, que perteneció a Tuy, madre de Ramsés II. Goza de espléndidos y refinados dibujos sobre sus muros, elaborados por un artesano muy hábil que supo recoger fielmente la belleza de su reina. El color fresco, palpitante e impresionante, realmente conmociona y no podemos dejar de pensar que Ramsés II no pudo construir una tumba más bella para aquella que amó tanto. Los trazos son seguros, las imágenes perfectas y los dioses parecen salir de los muros para dejar patente que protegen a una gran reina, que guardan a la esposa de un gran faraón.


El inusual afecto de Ramsés por su esposa, descrito en las paredes de su tumba, demuestra que algunos matrimonios egipcios no eran meras cuestiones de conveniencia o medios para acumular más poder, sino que se basaban en el apego emocional. 




(c) Planeta Iksha -             

viernes, 20 de abril de 2012

Hipatia de Alejandría



 Nace: alrededor de 370 en Alejandría, Egipto

Muere: Marzo 415 en Alejandría, Egipto


 

 


Hipatia de Alejandría fue la primera mujer que hizo contribuciones sustanciales al desarrollo de las matemáticas.

Hipatia era hija del matemático y filósofo Teón de Alejandría y es casi seguro que estudió matemáticas bajo la guía e instrucción de su padre. Es notable que Hipatia haya llegado a ser directora de la escuela platónica de Alejandría hacia el 400 d. C. Allí impartía clases de matemáticas y filosofía, enseñado particular en particular la filosofía neoplatónica1. Hipatia basaba sus enseñanzas en las de Plotino, el fundador del Neoplatonismo, y de Iámblico, uno de los desarrolladores del Neoplatonismo alrededor del 300 d. C.


 
Plotino enseñaba que hay una realidad última que está más allá del alcance del pensamiento o del lenguaje. El objetivo de la vida era apuntar a esta última realidad, la cual nunca podía ser descrita con precisión. Plotino enfatizaba que las personas no tenían la capacidad mental para entender completamente la realidad última en sí misma ni tampoco las consecuencias de su existencia. Iámblico distinguía más niveles de realidad en una jerarquía de niveles por debajo de la realidad última. Había un nivel de realidad correspondiente a cada pensamiento distintivo de los que es capaz la mente humana. Hipatia enseñó estas ideas filosóficas con un énfasis científico mayor que los seguidores anteriores del Neoplatonismo. Todos los comentaristas la describen como una maestra carismática.

Hipatia llegó a simbolizar aprendizaje y ciencia, lo que los primeros cristianos identificaban con paganismo. Sin embargo, entre los alumnos a los que enseñó en Alejandría había muchos cristianos importantes. Uno de los más famosos es Sinesio de Cirerne, quien después sería obispo de Temópolis. Se conservan muchas de las cartas que Sinesio escribió a Hipatia y vemos a alguien que estaba lleno de admiración y respeto por las habilidades científicas y de aprendizaje de Hipatia.

En el 412, Cirilo (después San Cirilo) se convirtió en patriarca de Alejandría. Sin embargo, el prefecto romano de Alejandría era Orestes y ambos se convirtieron en acérrimos rivales políticos en la lucha por el control entre iglesia y estado. Hipatia era amiga de Orestes y esto, junto con los prejuicios contra sus posiciones filosóficas que eran consideradas paganas por los cristianos, hicieron que Hipatia se convirtiera en el punto central de las luchas entre cristianos y no-cristianos.

Hipatia, escribe Heath en [4]:

“... por su elocuencia y autoridad ... logró una influencia tal que la cristiandad se sintió amenazada ...”

Algunos años después, de acuerdo con un reporte, Hipatia fue brutalmente asesinada por los monjes Nitrianos que eran una secta de seguidores fanáticos de Cirilo. Según otro relato (de Sócrates Escolástico), Hipatia fue asesinada por una muchedumbre alejandrina bajo el liderazgo de Pedro el Lector. Lo que definitivamente parece indisputable es que fue asesinada por cristianos que se sentían amenazados por su erudición, sabiduría y la profundidad de sus conocimientos científicos. Este acontecimiento parece ser un momento decisivo como se describe en [2]:


Cualquiera que haya sido el motivo preciso del homicidio, la partida poco después de muchos estudiosos marcó en inició del declive de Alejandría como un importante centro de aprendizaje de la antigüedad.

No hay evidencia de que Hipatia haya hecho investigación original en matemáticas. Sin embargo, asistió a su padre, Teón de Alejandría, a escribir las once partes de su comentario al Almagest de Ptolomeo. También se cree que lo ayudó a producir una nueva versión de los Elementos de Euclides que se ha convertido en la base para todas las ediciones posteriores. Heath escribe sobre la edición de Teón e Hipatia de los Elementos [4]:

... aunque hace solamente adiciones poco importantes al contenido de los 'Elementos', él se esforzó por eliminar las dificultades que podrían encontrar los estudiantes en el libro, como haría un editor moderno al revisar un libro de texto clásico para ser usado en las escuelas; y no han duda alguna de que su edición fue aprobada por sus alumnos en Alejandría, para quienes fue escrita, así como por griegos posteriores quienes la usaron casi exclusivamente...


Además del trabajo en conjunto con su padre, Suidas nos informa que Hipatia escribió comentarios sobre la Arithmetica de Diofanto, las Cónicas2 de Apolonio y sobre los trabajos astronómicos de Ptolomeo. El pasaje en Suidas no es muy claro y casi todos los historiadores dudan que Hipatia haya comentado otras obras de Ptolomeo aparte de los que escribió con su padre.

Toda la obra de Hipatia se ha perdido excepto por sus títulos y algunas referencias a ella. Sin embargo, no se conoce ningún trabajo puramente filosófico, solamente en matemáticas y astronomía. Basado en esta pequeña cantidad de evidencia, Deakin en [8] y [9], arguye que Hiparia era una excelente recopiladora, editora y preservadora de obras matemáticas anteriores.

Como se mencionó arriba, existen algunas cartas de Sinesio a Hipatia. Estas piden su consejo sobre la construcción de un astrolabio3 y un hidroscopio.

Charles Kingsley (más conocido por su novela Los niños del agua, 1863) la hizo la heroína de una de sus novelas: Hipatia, o los últimos esfuerzos del paganismo en Alejandría. Como escribe Kramer en [1]:

Trabajos como este han perpetuado la leyenda de que no era solamente una intelectual sino también bella, elocuente y modesta.






Artículo de: J J O\'Connor y E F Robertson
MacTutor History of Mathematics Archive

Notas
  1. Los neoplatónicos fueron la última de las grandes escuelas de filosofía de la Antigua Grecia. La escuela fue fundada por Plotino en el siglo III. Plotino y sus discípulos se consideraban a sí mismos platónicos pero su filosofía contenía también ideas aristotélicas y estoicas.
  2. Una cónica o sección cónica es una de las curvas (círculo, parábola, hipérbola o elipse) que pueden obtenerse intersectando un plano y un cono (de doble lado).
  3. Un astrolabio es un instrumento antiguo para medir el ángulo entre el horizonte y una estrella o planeta. Fue reemplazado por el octante y el sextante.


Bibliografía
1.    Biografía en Dictionary of Scientific Biography (New York 1970-1990).
2.    Biografía en Encyclopaedia Britannica.

Libros:
M Dzielska, Hypatia of Alexandria (Harvard, 1995).
T L Heath, A History of Greek Mathematics (2 Vols.) (Oxford, 1921).
B L van der Waerden, Science Awakening (New York, 1954).
Artículos:
L Cameron, Isidore of Miletus and Hypatia of Alexandria: On the Editing of Mathematical Texts, Greek, Roman and Byzantine Studies 31 (1990), 103-127.
E Craig (ed.), Routledge Encyclopedia of Philosophy 4 (London-New York, 1998), 596-597.
M A B Deakin, Hypatia and her mathematics, Amer. Math. Monthly 101 (3) (1994), 234-243.
M A B Deakin, Hypatia of Alexandria, Mathematics Education 8 (3) (1992), 187-191.
H Gorenflo, Zum Jahr der Frau : von Hypatia bis Emmy, Praxis Math. 17 (7) (1975), 173-176.
I Mueller, Hypatia (370?-415), in L S Grinstein and P J Campbell (eds.), Women of Mathematics (Westport, Conn., 1987), 74-79.
A W Richeson, Hypatia of Alexandria, National Mathematics Magazine 15 (1940), 74-82.

miércoles, 11 de abril de 2012

Puerto Madero (Buenos Aires-Argentina) Un homenaje a la mujer

Elegí para acompañar este artículo las maravillosas imágenes del fotógrafo argentino Pablo D. Zamora, de quien soy su orgullosa madre, él desde el ojo de su cámara y la belleza alegórica de su fotografía  también rinde homenaje a las mujeres argentinas.
  
                                                                                                                        (c) Iksha






Sus calles recuerdan a mujeres que dejaron su huella en la historia y la cultura de nuestro país y de Latinoamérica. Puerto Madero rinde homenaje a aquellas que, a través de su trabajo, lucharon por un espacio digno dentro de la sociedad.
Corría el 8 de marzo de 1908 y en Nueva York más de un centenar de mujeres que protestaba en una fábrica textil por mejores condiciones laborales, fueron despedidas. Pero no se rindieron.
Se encerraron dentro de la fábrica y declararon huelga. Repentinamente se produjo un incendio provocado y 129 obreras murieron en su lugar de trabajo. Desde entonces, las mujeres, inspiradas en aquellas primeras, han recorrido un largo camino de viejas y nuevas luchas.
Sin embargo no serán aquellas las que recordemos en las líneas que siguen. Se trata de otras mujeres que también lucharon por sus principios. Sólo que recién hace una década, Buenos Aires se acordó de rendirles homenaje.
En 1995, el ex Concejo Deliberante estableció que las calles de Puerto Madero, el barrio más joven de la ciudad, debían ser denominadas con los nombres de las mujeres que forjaron parte de la historia de la Argentina.

La disposición tuvo su origen a partir de la reforma de la Constitución Nacional en 1994. Allí se instaló el debate para evitar todas las formas de discriminación contra la mujer y darle un merecido reconocimiento.
Mientras tanto, en la misma ciudad que vio nacer el primero de los grandes movimientos de reivindicación femenina se celebra la reunión Beijing + 10 donde se discuten los documentos e informes aprobados en la IV Conferencia Mundial de la Mujer que se celebró en Pekín en 1995.
En Buenos Aires, el día de la mujer se celebrará con un espectáculo organizado por Casino Buenos Aires. Está prevista la participación de las bailarinas Eleonora Cassano y Cecilia Figaredo y la actuación de Adriana Varela.
Además, se leerán poemas a cargo de Nacha Guevara, Soledad Silveyra y Lidia Lamaison. Se estima que la celebración comenzará a las 19 en un escenario montado sobre el Boulevard Azucena Villaflor, intersección Pierina Dealessi, a cuyas espaldas se encuentra el Puente de la Mujer.
A continuación,  ¿Quiénes fueron las mujeres que ahora definen el mapa del barrio más joven de la ciudad?





Cecilia Grierson (1859-1934) fue la primera mujer que se graduó como médica en Sudamérica. Promovió disciplinas como la kinesiología y la accidentología, las que en su tiempo no eran difundidas en Argentina. Además de su trabajo médico, Cecilia Grierson se dedicó elevar el nivel social e intelectual de las mujeres.

Alicia Moreau de Justo (1885-1986), nacida en Londres, Inglaterra, hija del francés Armando Moreau y de María Denanpont. Durante toda su vida luchó por los derechos humanos en Argentina. Graduada en medicina, fue una de las primeras mujeres en integrarse al quehacer político. En 1902 creó, junto a otras compañeras, "El Centro Socialista Feminista" y "La Unión Gremial Femenina", construyendo las bases para el reconocimiento de igualdad de la mujer en la sociedad Argentina.

Juana Manuela Gorriti (1818-1892), la escritora argentina que innovó el discurso femenino en toda América Latina. Vivió en Argentina, Bolivia, Perú, su obra contribuye a establecer el sentido de una literatura propia latinoamericana. Por ejemplo, la novela en Argentina se inicia con su relato La Quena (1848). Otros títulos, como Sueños y realidades, Don Dionisio Puch, Panoramas de la vida, La tierra natal, Perfiles y Veladas literarias de Lima, subrayan su producción importante.

Elvira Rawson de Dellepiane (1867-1954), médica argentina de profesión y de corazón, fue una de las más importantes luchadoras por los derechos femeninos en su tiempo. Cuando en 1890 la revolución estalló, Elvira demostró su coraje atendiendo a los heridos y víctimas de ambos lados. Fue fundadora y también directora de la primera "colonia de niñas débiles" de Uspallata en 1916. Gracias a su iniciativa se fundó la Asociación Pro Derechos de la Mujer en Argentina.

Azucena Villaflor fundó el movimiento "Madres de Plaza de Mayo", dedicado a buscar y reclamar a los secuestrados por la dictadura militar. Las mujeres se reunieron por primera vez en la Plaza de Mayo la tarde del sábado 30 de abril de 1977, seguido por manifestaciones semanales. Por sus actividades contra la dictadura, Azucena fue secuestrada y desaparecida. Se presume que fue asesinada el 10 de diciembre de 1977.

Magdalena (Macacha) Güemes de Tejada (1787-1866) fue la hermana del general Martín Miguel de Güemes, a quien apoyó en su lucha para la independencia de su patria, Argentina. Poco después de la Revolución de Mayo, convirtió su casa en taller para confeccionar ropa para los soldados. Supo sacar partido de su inteligencia y su posición para desempeñar tareas arriesgadas, especialmente cuando los realistas ocupaban la ciudad de Salta.



Victoria Ocampo (1890-1979) fue uno de los personajes más influyentes en la historia literaria Argentina. En 1931 fundó la editorial Sur y la revista homónima, que fue la publicación más importante de su época en español.

Pierina Dealessi (1894-1983), de origen italiano fue una de las actrices más importantes en Argentina. Comenzó a trabajar en el teatro El Nacional a la edad de 15 años. Fue también una de las grandes estrellas del cine argentino en su tiempo. En total, trabajó en 14 películas como: Adiós Argentina (1930), Puente Alsina (1935), Una porteña optimista (1937), Pantalones cortos (1949), Fúlmine (1949), Mosquita muerta (1946), El centrofoward murió al amanecer (1961).

Juana Manso (1819-1875) fue una de las pedagogas y escritoras argentinas más influyentes en el siglo 19. Después de pasar unos años en Uruguay, Cuba, Brasil y EE.UU. finalmente regresó en Argentina en 1854 y propició la creación de escuelas y bibliotecas públicas y apoyó la emancipación de la mujer. En su obra se encuentran libros tan conocidas como "La familia del comendador" o "Los misterios del Plata". Además compendió de historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Rosario Vera Peñaloza (1873-1955), conocida por sus seguidores como "La Maestra de la Patria", se dedicó a la pedagogía en Argentina. En 1900 fundó el primer jardín de infantes. En 1931, el Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria en la Capital Federal. Escribió obras influyentes como "El hombre que rehusó el Olimpo", "Los hijos del sol" o "Pensamientos breves sobre juegos educativos".

Encarnación Escurra (1795-1838), esposa de Juan Manuel de Rosas, fue una de las primeras mujeres argentinas que supo imponerse en el discurso político, que hasta entonces había sido un asunto exclusivamente masculino. En su carrera, se hizo imprescindible para manejar asuntos de gobierno y también comerciales. Su intervención fue decisiva en la llamada Revolución de los restauradores, en 1833, que dio por tierra con el gobierno de Balcarce y preparo el ascenso de Rosas al poder.
Martha Salotti (1899-1980) fue una figura sobresaliente en la vida cultural de Argentina. Cómo profesora Superior de Ciencias Naturales no solo fundó el Instituto SUMMA pero también la Sección Argentina de la Organización Internacional del Libro Infantil - Juvenil "IBBY". En ese contexto Martha, que fue representante legal en la Argentina de la poetisa Gabriela Mistral, también conocida como escritora de cuentos infantiles y de textos pedagógicos.

Petrona Eyle (1866-1945) fue una pionera del movimiento feminista en América Latina. De origen suizo, Petrona obtuvo su doctorado en Medicina en Suiza, en 1891. En 1893 regresa a la Argentina donde fue una de las fundadoras de la "Asociación Universitarias argentinas". Además creó la "Liga contra la trata de blancas", la revista "Nuestra causa", órgano periodístico del movimiento feminista. Su trabajo fue fundamental para la obtención del derecho al voto de las mujeres argentinas, lo que ocurrió en 1947.

Martha Lynch (1929-1985) fue una escritora argentina, que escribió libros tan importantes como "La alfombra roja", "Al vencedor", "La señora Ordóñez", "Cuentos de colores", por los que recibió el Premio Municipal en 1970. Se suicidó en el año 1985.

Manuela Saenz (1797-1856) de nacionalidad ecuatoriana, fue un valuarte importante de la Revolución y de la liberación del colonialismo de su país. Su contribución a la iniciación de la Revuelta de Quito en 1809 fue enorme. Conoció al General Juan José Flores y al libertador, Simón Bolívar, de quien sería fiel compañera y amante.

Trinidad Guevarra (1798-1873), fue la primera gran actriz argentina en los primeros años de independencia. Esa mujer, intérprete máxima del teatro Coliseo (1820-1830), finalmente llegó a ser reconocida por los críticos como "La única", "La favorita" o "La más brillante y aplaudida". Además de su trabajo teatral se atrevió a desafiar la moral impuesta a las mujeres de su tiempo.
El primer best-seller argentino, "Stella", está escrito por una mujer, por Emma De La Barra (1861-1947), bajo el pseudónimo César Duayen. El éxito de ese libro fue casi increíble: Mil ejemplares vendidos en tres días, en dos meses alcanzó una tirada de nueve mil ejemplares. Durante toda su vida publicó bajo seudónimos masculinos. Adaptó sus obras al cine y colaboró en diversos diarios y revistas.

María de Todos los Santos Sánchez de Thompson y de Mendeville (1786-1868) abrazó con fervor la causa de la libertad y colaboró con todas las empresas patrióticas. Su casa de la calle Umquera, hoy Florida, acogió a las personalidades, atraídas por la hospitalidad graciosa y espiritual de la dueña. En su salón se canto por primera vez la canción patria en 1813.
Julieta Lanteri (1873-1932) de origen italiano, la sexta mujer médica graduada en el país y la primera italiana en alcanzar un título universitario en Argentina. En su carrera se especializó en enfermedades psíquicas de la mujer y del niño. Además de su trabajo médico luchó incansablemente por los derechos de las mujeres. En ese contexto constituyó el partido feminista argentino y después la Liga Argentina de mujeres librepensadoras.

Virginia Bolten, la mujer que encabezó la primera marcha que se realizó en Rosario para conmemorar el Día del Trabajador, el 1º de mayo de 1890, se dedicó a relevar las condiciones de los trabajadores en Rosario alrededor del año 1900. Virginia fue detenida por distribuir "propaganda anarquista" entre los trabajadores. Se refugió en Uruguay en 1902, desde donde seguía coordinando actividades en Rosario.

Carolina Elena Lorenzini (1899-1941) fue una de los pioneros de la aviación en la Argentina. Comenzó en el año 1931, al ser aceptada en el Aero Club Argentino, donde en 1931 obtuvo su brevet de piloto civil. Especializada en alta acrobacia, realizó piruetas nunca visto en el país. En 1935, inscribió 5.381 metros, el récord nacional femenino. Además de también destacarse por su sentido social, fue la primera mujer que cruzó sola el Río de la Plata en avión. Falleció en 1941 en el Aeródromo de Morón al intentar realizar una maniobra acrobática.

Doña Micaela Bastidas y Puyucava (1745- ) se dedicó a la causa de la revolución, reuniendo contingentes de campesinos, arengándoles y dándoles a conocer las causas de levantamiento. Formó parte del movimiento, integrando el Consejo de los Cinco.

Olga Cossenttini (1898-1987) pedagoga de avanzada, directora de la revolucionaria Escuela Carrasco de la ciudad de Rosario.

Aimé Paine: ( -1987) cantante, destacada por su defensa y su lucha por los valores, la lengua y la cultura mapuche.