sábado, 5 de noviembre de 2022

El infinito en un junco

 


La lectura de este maravilloso libro me ha llevado por el sinuoso y arduo camino de "la palabra", podremos escuchar los ecos de Hipatia en la antigüa biblioteca de Alejadria o asomarnos a los códices prohibidos  que aun cuentan su historia a través los habitantes fantasmas que nos presenta  Irene Vallejo en esta maravillosa obra. 

Sin duda un libro que encierra muchos libros y que se ha ganado un lugar de honor en mi biblioteca.

                                                         Iksha 

 

De humo, de piedra, de arcilla, de seda, de piel, de árboles, de plástico y de luz... Un recorrido por la vida del libro y de quienes lo han salvaguardado durante casi treinta siglos.

Premio el Ojo Crítico de Narrativa 2019 Prólogo narrado por la autora

Este es un libro sobre la historia de los libros. Un recorrido por la vida de ese fascinante artefacto que inventamos para que las palabras pudieran viajar en el espacio y en el tiempo. 

La historia de su fabricación, de todos los tipos que hemos ensayado a lo largo de casi treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles y, los últimos llegados, de plástico y luz. Es, además, un libro de viajes.Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio, en los palacios de Cleopatra y en el escenario del crimen de Hipatia, en las primeras librerías conocidas y en los talleres de copia manuscrita, en las hogueras donde ardieron códices prohibidos, en el gulag, en la biblioteca de Sarajevo y en el laberinto subterráneo de Oxford en el año 2000. 

Un hilo que une a los clásicos con el vertiginoso mundo contemporáneo, conectándolos con debates actuales: Aristófanes y los procesos judiciales contra humoristas, Safo y la voz literaria de las mujeres, Tito Livio y el fenómeno fan, Séneca y la posverdad... Pero, sobre todo, esta es una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros: narradoras orales, escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, monjas, esclavos, aventureras; Lectores en paisajes de montaña y junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves más apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos. Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia, esos salvadores de libros que son los auténticos protagonistas de este ensayo. 

©2019 Irene Vallejo Moreu (P)2020 Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Viajando por las emociones...

Neurociencia de las emociones


En el marco del programa Aprendemos Jutos del BBVA, la Dra. en psiquiatría Marian Rojas Estapé nos descubre en esta entrevista los últimos avances en neurociencias y la importancia de las emociones en nuestro día a día. 





martes, 29 de septiembre de 2020

PABLO NERUDA, POETA.

Pablo Neruda, fue un poeta que nació en la Araucanía chilena el 12 de julio de 1904, su talento poético es indudable, recibió el premio Nobel de Literatura en 1971 por su admirable trabajo.  


Murió el 23 de septiembre de 1973, en su casa de Isla Negra, su causa aun no se ha podido determinar, desde hace varios años se lleva a cabo una investigación a pedido de su familia,  todo parece sugerir que habría sido envenenado. 



Soneto XXII

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,

sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,

en regiones contrarias, en un mediodía quemante:

eras sólo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa

en Angola, a la luz de la luna de Junio,

o eras tú la cintura de aquella guitarra

que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.

En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.

Pero yo ya sabía cómo era. De pronto

mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:

frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.

Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.


De su libro Cien sonetos de Amor, publicado originalmente en Argentina en el año 1959, dedicado a su amada Matilde Urrutia.